La política impuesta por la fuerza, utilizando los métodos y herramientas más contundentes, por Donald Trump es un ataque directo a los derechos humanos dentro de los propios Estados Unidos y al Derecho Internacional más allá de sus fronteras. Por un lado, el despliegue de la fuerza policial militarizada del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en las principales ciudades norteamericanas, bajo el dictado de una política antimigratoria con fuertes elementos de ilegalidad, que se ha manifestado en una brutal represión de toda la ciudadanía y, por otro lado, la «usurpación» del poder político y económico de Venezuela y Panamá, y la grave amenaza de apoderarse de Groenlandia, son muestras descaradas y prepotentes de una política que, sin matices, se remonta a los movimientos del partido nazi en la década de 1930, que condujeron a la Segunda Guerra Mundial. A pesar de presentarse cínicamente como un «pacificador», Trump está tensando tanto las cuerdas geopolíticas que está haciendo totalmente plausible un escenario de guerra mundial, o una multitud de conflictos locales, que habrá que ver si será capaz de responder, a pesar del enorme potencial militar de que dispone.
Por nuestra parte, deseamos debatir en esta sesión el desprecio explícito y el desmantelamiento que Trump muestra hacia los valores de legalidad y convivencia que han servido de base para las relaciones internacionales desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que se establecieron precisamente para mantener la armonía y la paz entre los países del mundo. Trump desprecia descaradamente este paradigma acordado internacionalmente, sustituyéndolo por su política de poder militar y económico hegemónico de Estados Unidos, que él cree que le da derecho a imponer sus criterios a otros países. De este modo, desprecia el Derecho Internacional, hasta el punto de no reconocer la Corte Penal Internacional (y perseguir a sus miembros) e imponer sus propios intereses por encima de la gestión coordinada de la ONU. Todo ello pone a la humanidad en grave peligro, una situación a la que las personas sensatas debemos hacer frente en todos los ámbitos, en la medida de nuestras posibilidades.

